Resuelve todas tus dudas sobre el proceso de preparación, las convocatorias y cómo dar el paso para conseguir tu plaza.
Afortunadamente, el carácter casi enciclopédico de su Licenciatura o Grado permite a los Veterinarios y Farmacéuticos acceder a puestos de trabajo de índole muy variada.
En el contexto de la actividad privada se sitúan los de carácter autónomo (clínica en todas sus vertientes, asesorías, gestión de explotaciones, dirección de ADSGs, oficinas de farmacia, asesor de sistemas APPCC, etc.) o en dependencia de organizaciones empresariales más o menos amplias (Cooperativas, Agrupaciones de Productores, Libros Genealógicos, fábricas de piensos, integraciones, farmacéuticos adjuntos o regentes, laboratorios de análisis, representantes médicos, director de calidad, etc.).
Las propias Administraciones recurren a la contratación o al nombramiento temporal de Veterinarios y Farmacéuticos, bien a través de sus Empresas Públicas, bien ante situaciones de urgente necesidad (sustituciones, campañas sanitarias, espectáculos taurinos populares, etc.). Estas modalidades de empleo público, sin embargo, se encuentran en proceso claramente decreciente y, en todo caso, se caracterizan por su gran inestabilidad e incluso precariedad.
En definitiva, ninguna de las anteriores posibilidades laborales garantiza los elementos definitorios del funcionariado de carrera:
Todo ello pasa inevitablemente por la superación de un proceso selectivo (OPOSICIÓN) que permita la elección justa y razonada de los mejores candidatos, es decir, de aquellos que demuestren un superior manejo de los Temas incluidos en cada Convocatoria, conocimiento éste que sólo es posible alcanzar mediante una correcta y bien dirigida preparación.
En cualquier caso, deben tenerse en cuenta los siguientes puntos:
Con carácter general, toda oposición se inicia con la publicación por parte de las distintas Administraciones Públicas de las respectivas Ofertas de Empleo lo que, también con carácter general, se produce en el primer trimestre de cada año. Se trata en definitiva de la relación, cuantificada numéricamente, de los puestos que van a cubrirse mediante oposición en los distintos Cuerpos y Escalas existentes en los 3 años posteriores, a la vez que se señalan los plazos dentro de los cuales deberán realizarse los procesos selectivos que se convoquen.
Sobre la base de esa Oferta de Empleo se producen las respectivas convocatorias de oposición, generalmente antes del término del primer semestre. En cada convocatoria se pormenorizan una serie de elementos claves para el desarrollo de la oposición:
En ese contexto, hay que resaltar la diferencia fundamental que existe entre los exámenes que se realizan en la Facultad y los correspondientes a cualquier oposición: en aquélla no existe límite al número de aprobados, todos cuantos realicen un ejercicio correcto aprueban la asignatura sometida a evaluación; en una oposición sólo aprueba un número limitado de aspirantes, preestablecido por el número de plazas convocadas o lo que es lo mismo, los mejores.
En todo caso, la mecánica de examen resulta el elemento más definitorio, y por tanto diferenciador, de las distintas oposiciones, siguiendo dos patrones básicos:
En ambos tipos, sin embargo, los exámenes a realizar se completan con la resolución de un ejercicio práctico propuesto por el Tribunal, relacionado con el ámbito de actuación del Cuerpo/Escala objeto de la oposición.
Por otra parte, y en lo que respecta al contenido de los Temarios, la práctica totalidad de los correspondientes a las Comunidades Autónomas resultan muy similares no sólo entre sí (hasta el punto de presentar más del 95% de su contenido coincidente) sino también con los correspondientes a las Administraciones Locales. Por el contrario, existe un cuerpo concreto, el Nacional Veterinario, adscrito al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, cuyo temario se diferencia netamente del resto, tanto por su extensión (140 temas vs los 90-110 de las Comunidades Autónomas) como por su contenido, en el que los aspectos políticos, económicos y sociales adquieren una especialísima importancia.
A grandes rasgos, todos los Temarios incorporan una serie de bloques, que pueden resumirse en:
En todos ellos, y al margen de los aspectos técnicos más relevantes, se exige un conocimiento actualizado y relativamente profundo de la normativa que resulta de aplicación a cada caso.
La preparación de una oposición exige una considerable inversión, de tiempo y dinero, cuya única justificación final es la obtención de una plaza. En ese marco, resulta crucial decidir correctamente qué oposición preparar, de entre las muchas posibles, toda vez que el resultado final va a depender en gran medida de una correcta elección inicial.
He aquí algunas reflexiones que creemos que pueden ayudar a elegir la oposición más adecuada a cada circunstancia:
1. Frecuencia de las convocatorias. La preparación de cualquier oposición debe empezar mucho antes de que se produzca la Oferta Pública de Empleo. Por tanto, un elemento clave de la elección es tener la razonable seguridad de que la oposición elegida va a producirse.
En efecto, determinadas Administraciones, con una frecuencia prácticamente anual, convocan un número significativo de plazas pertenecientes a algunos de sus Cuerpos y Escalas y, lo que tampoco es desdeñable, manteniendo prácticamente constante el temario. En esas condiciones es posible establecer un programa de trabajo que permita disponer del tiempo de preparación imprescindible, en la práctica seguridad de que la oposición será finalmente convocada.
Por el contrario, en otras Administraciones (singularmente las Locales) las convocatorias tienen un carácter esporádico cuando no meramente circunstancial. Ello no significa que deban desecharse por definición, aunque sí ser conscientes de que sólo pueden constituir un objetivo colateral pero no prioritario ni, mucho menos, exclusivo.
2. Adaptación personal a la mecánica de examen. Prácticamente cada oposición tiene una mecánica de realización diferente. No obstante, existen tres elementos definitorios que el opositor debe tener en cuenta para una correcta elección de la oposición que debe preparar:
3. Adaptación de las circunstancias personales a las exigencias de la oposición. En muchas ocasiones la preparación de una oposición tiene que ser compatibilizada con otra serie de obligaciones (familiares, laborales o de otro tipo) que exigen una dedicación que, finalmente, resta tiempo y atención para el estudio. En consecuencia, antes de decidir qué oposición realizar debe analizarse cuidadosamente el tiempo de qué realmente se dispone para estudiar y relacionarlo con el nivel (número de temas, duración del proceso selectivo, presumible preparación de los seguros competidores, etc.) de las distintas oposiciones existentes para así decantarse por aquella cuya exigencia resulte compatible con las circunstancias de cada cual.
4. Número de plazas convocadas y número previsible de candidatos. Un cálculo incorrecto de la relación plazas convocadas/aspirantes potenciales, podría suponer decantarse por alguna de las oposiciones consideradas teóricamente muy sencillas y que, a la postre, resultan sumamente complicadas de ganar por el elevado número de candidatos que a ellas concurren. Y, a la inversa, aquellas consideradas como muy difíciles, por lo extenso o peculiar de su temario, pueden terminar siendo las más sencillas por el número relativamente reducido de opositores presentados.
En este sentido, las oposiciones al Cuerpo Nacional Veterinario constituyen un buen ejemplo de lo expuesto: el número de concurrentes es siempre extraordinariamente reducido en relación con el número de plazas convocadas y desde luego muy inferior al que se registra en otras oposiciones cuyo temario se considera a priori mucho más sencillo.
5. Expectativas económicas, profesionales y de localización geográfica. En el plano económico, las retribuciones de los funcionarios pertenecientes a las distintas Administraciones Públicas, a igualdad de nivel profesional, resultan muy similares por no decir idénticas.
Por el contrario, las diferencias en lo que concierne a cometidos y expectativas profesionales resultan extraordinariamente notorias.
Y así, con carácter general, los Cuerpos/Escalas de Sanitarios Locales tienen un cometido directamente ligado al terreno, de ejecución de las instrucciones dictadas por los Cuerpos Superiores, responsables éstos de establecer las directrices (nacionales o autonómicas, según los casos) de actuación en los ámbitos de la salud pública, la higiene alimentaria o la sanidad y producción animales y que, precisamente por ello, tienen expectativas de progreso profesional significativamente más amplias.
De igual manera, existen netas diferencias en cuanto al marco geográfico en que puede desarrollarse la actividad funcionarial. En los Cuerpos/Escalas pertenecientes a las Administraciones de ámbito autonómico, los posibles destinos se circunscriben al territorio respectivo y, en muchas ocasiones, en puestos de trabajo cuya ubicación geográfica puede situarse en cualquiera de los Municipios pertenecientes a la Comunidad Autónoma concernida (como es el caso de los Sanitarios Locales, por lo general). Por el contrario, los Cuerpos pertenecientes a la Administración Central pueden optar a destinos en cualquier punto del territorio nacional, mayoritariamente ubicados en capitales de provincia (o, en todo caso, en municipios de una especial relevancia poblacional). Adicionalmente, los miembros de estos cuerpos estatales pueden optar a destinos fuera del territorio español, tanto en Organismos Internacionales (OMS, FAO, OIE, OCDE, etc.) como Comunitarios (en las distintas dependencias y sedes de la Unión Europea) o como Agregados Agronómicos en las Embajadas de mayor relevancia.
Cuanto antes, mejor. Y por varias razones:
En consecuencia, no dilate su decisión: si ha llegado a la conclusión de que quiere opositar, empiece a estudiar de inmediato: mañana puede ser tarde, mucho más difícil obtener una plaza o que se pierdan oportunidades que quizás no se repitan.
Dada su consideración de carrera de fondo, la preparación de una oposición con garantías de éxito tiene una duración media y aproximada de 18 meses. Evidentemente, muy diversas circunstancias (el tiempo que medie entre los momentos de incorporación del opositor y de celebración de los ejercicios, el entorno laboral, las circunstancias familiares, etc.) pueden hacer que este plazo aumente o se reduzca, procediendo estos preparadores a arbitrar los cambios oportunos en el Calendario Docente aplicable para cada caso concreto.
En cualquier caso, deben tenerse en cuenta los siguientes puntos:
Los exámenes que incorpora una oposición no suelen corresponderse con los que habitualmente se realizan en las Facultades, tanto en lo que se refiere al contenido de la materia objeto de estudio como en lo que respecta a los criterios de calificación.
En lo que respecta a la materia, los programas de las oposiciones dan una especialísima importancia a la normativa legal aplicable a cada uno de los temas que los integran, algo totalmente lógico puesto que la actuación del funcionario deberá encuadrarse en el marco legal vigente en cada momento y que, en consecuencia, debe conocer en profundidad.
En lo que concierne a los criterios de calificación vienen condicionados por el número de aspirantes y el de plazas convocadas, de manera que finalmente sólo superarán el proceso aquellos opositores que no solamente dominen en profundidad el Temario sino que sean considerados como los mejores del total de candidatos.
En ambos aspectos el papel del preparador, suponiendo que éste sea un buen profesional, es realmente crucial:
La correcta elección del preparador puede tener, va a tener, una repercusión determinante en la consecución del éxito perseguido.
He aquí algunas reflexiones que pueden orientar acerca de qué preparador escoger:
1. Un equipo de preparadores es mejor que un único preparador.
En efecto, un equipo es siempre preferible, tanto por razones docentes como logísticas.Desde el punto de vista docente, debe recordarse que los temarios de las oposiciones suelen ser complejos, conteniendo materias de muy diversa índole, por lo que cabe la duda razonable de si una única persona, por muy elevadas que sean su valía y formación, realmente domina con el suficiente nivel todas y cada una de las partes de tales temarios. Por el contrario, un equipo coordinado, y más si es de carácter multidisciplinar, permite la especialización de cada uno de sus miembros en una parte concreta de la convocatoria, garantizando así a los alumnos una formación del mismo nivel en cada una de ellas.
Desde la óptica logística, debe buscarse la continuidad en la formación, al margen de las múltiples contingencias que pueden afectar a un único preparador (enfermedad, compromisos laborales ineludibles, vacaciones, obligaciones familiares, etc.). Un equipo coordinado, garantiza al alumno la disponibilidad permanente de cualquiera de sus miembros, evitando las eventuales interrupciones en la preparación o los cambios de fechas, sedes y horarios que puedan perturbarla.
2. Disponibilidad del material, original, necesario para la preparación, permanentemente actualizado.
La mecánica de realización de las oposiciones es muy variada y, dentro de cada una de ellas, los ejercicios a realizar son muy diferentes. Por tanto, no basta con disponer de un temario. Es necesario que:
- El preparador disponga de TODO EL MATERIAL imprescindible para preparar correctamente todas y cada una de las partes de que consta cada oposición: temas, bibliografía complementaria pertinente, test, supuestos prácticos y, en todos los supuestos, sometidos a la necesaria actualización. En efecto, las normas legales reguladoras de cada uno de los temas recogidos en las convocatorias son sumamente volátiles y es imprescindible incorporar con la máxime inmediatez, sobre los textos originales del material formativo, todas las variaciones que vayan produciéndose.
- El material del que disponga el preparador sea PROPIO; con ello se garantiza no sólo un absoluto conocimiento del mismo, lo que facilita su correcta explicación, y a su través una adecuada comprensión por parte del alumno, sino también la seguridad de que los exámenes que éstos realicen cuenten con el elemento de originalidad que los diferencie de sus competidores
Además de disponer de todo el material original necesario, el preparador debe comprometerse a abordar una formación completa, que abarque la totalidad de los ejercicios de que conste la oposición elegida, singularmente en lo que a los ejercicios prácticos se refiere.
Finalmente, el preparador deberá reproducir, con cada alumno, el transcurso de todas y cada uno de los ejercicios que integran la oposición, cuantas veces sea necesario, de manera que en el momento del examen real el opositor se encuentre ante un escenario perfectamente conocido y dominado.
3. Trayectoria.
Los resultados de una única oposición son muy poco ilustrativos de la capacidad de un equipo o de un preparador. Mucho más representativos son los resultados obtenidos a lo largo de una trayectoria dilatada, imposible de mantener si los éxitos han sido esporádicos o restringidos a sólo un tipo muy concreto de oposición, distinta de la que se haya elegido.
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